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El científico Rubén Costa, investigador del Instituto IMDEA Materiales de Madrid, ha revelado recientemente a la agencia EFE, que en un futuro no muy lejano las bombillas podrán ser de proteínas.

El sector de la iluminación ha evolucionado mucho en los últimos años, sobretodo desde que el LED ha reemplazado a las tradicionales bombillas incandescentes y halógenos, pero aún le queda mucho por lograr. Los próximos objetivos fijados se centran en conseguir una iluminación sostenible, además de reducir los costes de producción y ser un producto de calidad a un precio económico.

Rubén Costa y su equipo, están buscando y probando nuevos materiales naturales, más abundantes y fáciles de reciclar, para crear el “Bio-Led” una bombilla a partir de proteínas luminiscentes. Para ello nada mejor que observar a la propia naturaleza e inspirarse en animales marinos como las medusas y como se comunican en la oscura profundidad del océano.

ruben-costaEste equipo de investigadores han logrado que estas proteínas luminiscentes puedan crecer en el laboratorio, en bacterias como la Escherichia coli (E.coli) y poder crear el primer bio-led de luz blanca. Pero el camino no ha sido fácil, ya que se encontraron con el inconveniente de que las bacterias necesitan agua, elemento altamente incompatible con la energía eléctrica. Problema que se resolvió gracias al aislamiento de dichas proteínas y a la sustitución del agua por un material elástico hecho con goma de dos polímeros capaz de mantener la estructura y por tanto la funcionalidad de las proteínas luminiscentes, según explica Rubén Costa. De hecho, este material ya se está utilizando actualmente en algunos de los componentes del LED actual.

Estos Bio-Led tienen prestaciones muy similares al LED inorgánico además de ciertas ventajas añadidas:

  • Se estima que su precio podría ser entre un 10 y 15 % más barato que las actuales.
  • Son mucho más ecológicos, ya que están hechos con materiales -proteínas luminiscentes- biodegradables que la naturaleza reciclaría con rapidez.
  • Poseen una mayor calidad de la luz, a diferencia del LED actual que proyecta una luz blanca más azulada.
  • Aunque la vida útil está alrededor de las 150 horas, se está trabajando para llegar a las 50.000 horas de duración que tienen muchos LEDs actuales.
  • Los Bio-Led no solo están pensados para el uso doméstico, sino que puede extenderse al resto iluminación: alumbrado público, pantallas, automóviles, etc.

Está claro que el futuro en el sector de la iluminación llegará de la mano de la sostenibilidad aunque el plazo, que se estima entre cinco y diez años, lo determinará las inversiones en investigación y desarrollo.

Costa, que comenzó este proyecto en la Universidad Erlangen-Nüremberg (Alemania) y ahora lo continúa en el IMDEA Materiales y, ha sido destacado recientemente por la revista del Massachusetts Institute of Technology (MIT) como uno de los diez mejores innovadores españoles menores de 35 años.

Fotos fuente: smart-lighting.es